Suelo pélvico 1: ¿Qué es? Características y alteraciones.

¿Qué es?

El suelo pélvico es un conjunto de músculos y ligamentos que cierran la cavidad abdominal en su parte inferior. Su función es sostener los órganos pélvicos (vejiga y uretra, útero y vagina; y recto) en la posición adecuada porque de ello depende su normal funcionamiento.

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Características básicas
Se cree que esta estructura tiene forma de hamaca pero esta idea es errónea, debemos más bien imaginarnos un “puente colgante”. En este puente imaginario tendríamos el hueso sacro en un extremo (donde finaliza la columna vertebral) y en el otro lado el pubis. Los “cables suspensorios”, que gracias a su tensión adecuada mantendrían el puente firme, serían principalmente los ligamentos de sostén.

Estos unen las estructuras óseas con los órganos pélvicos, que se encontrarían colgando de este puente. Por último, el suelo del puente lo formaría un plano muscular y una lámina de tejido conjuntivo (es el tejido que en nuestro organismo proporciona sostén)

A diferencia de un puente estático, nuestro suelo pélvico no es rígido, es algo dinámico, que se adapta a nuestro movimiento, a los cambios posturales… y lo hace siempre manteniendo una adecuada tensión que sujete nuestra vejiga, el útero y el recto dentro de la pelvis. Cuando el suelo pélvico se debilita, las estructuras que sostiene descienden y por lo tanto se altera su función.

 

 

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Alteraciones
La salud de nuestro SUELO PÉLVICO, está directamente relacionado con la calidad de nuestra postura.

Una postura adecuada nos proporciona una lucha correcta contra la fuerza de la gravedad, que es la primera fuerza que nos supone un reto muscular desde el nacimiento; y nuestro cuerpo necesita las herramientas correctas para poder luchar contra ella.

Una postura adecuada en nuestra columna reparte la gravedad en nuestro cilindro de tal manera que solo choque contra estructuras óseas o capaces de soportarla. Entra por la coronilla, choca contra la parte delantera de nuestra columna dorsal, contra la parte alta del ombligo (con un transverso activo) y contra el sacro, dejando nuestro SUELO PÉLVICO a salvo. Sin embargo, una postura errónea, con cifosis dorsal, cabeza adelantada y transverso débil; hace que la gravedad termine chocando directamente contra nuestro pobre SUELO PÉLVICO.

 

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A todo esto, debemos sumarle el resto de retos que se nos van presentando con los años y los acontecimientos de la vida:

  1. Embarazo, parto y lactancia.
  2. Envejecimiento y menopausia.
  3. Sedentarismo.
  4. Deportes o actividades de alto impacto.

 

En  conclusión, un SUELO PÉLVICO poco cuidado, con poca observación y poca prevención, trae lesiones y patologías, entre las que podemos encontrar distintas incontinencias o prolapsos estructurales.

 

Raquel Rodríguez Sánchez
Profesora de pilates en Pilates Orgánico

Fisioterapeuta

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